Manejo de Fauna con comunidades shuar.

 

A partir de la década de los años sesenta en que empiezan los procesos de Reforma Agraria (1964), comienza también un éxodo de campesinos sin tierra originarios de la sierra y, en menor grado, de la costa ecuatoriana. Uno de sus destinos preferidos es el oriente ecuatoriano, que empieza a ser prácticamente "tomado" por estos grupos migrantes.

Ese proceso de "poblamiento" de la amazonía, provoca el desplazamiento de las poblaciones indígenas originarias a través de su traslado a regiones más orientales o a través de la asimilación cultural o del simple exterminio (tetetes, záparos, y comunidades enteras de otros grupos).

Este cambio paulatino de tipo de población asentada en el oriente trae consigo varios cambios de tipo cultural y tecnológico: se varia en la forma de productividad, pasándose de la caza, pesca, recolección y cultivo en huertas, a los intentos de producción masiva de carne de vacunos (u otras especies introducidas y extrañas al medio ecológico amazónico), a la introducción de monocultivos, explotación agresiva de la madera e introducción de pastos para ganado en todas las zonas deforestadas.

Por otro lado, varía las dinámicas de asentamiento de poblaciones humanas, pues, mientras en la tradición indígena amazónica se había mantenido una forma de poblamiento disperso, con un nivel poblacional muy bajo (propio de horticultores de selva), con los nuevos pobladores se cambia a patrones de poblamiento concentrado, de poblaciones con altos niveles de crecimiento, provocando radicales trastornos en la ecología de estos lugares

La necesidad de acumulación monetaria, acelera el proceso, hasta convertir a las antiguas selvas orientales -bajo dominio colono- en lo que son hoy: enormes pastizales en constante deterioro en medio de pequeños espacios de bosque secundario. Para la época actual se ha comprobado ya lo inadecuado de toda esta tendencia tecnológica de origen occidental, nada de lo esperado se ha realizado: no existe bienestar, no se ha logrado preservar el medio ambiente y todos los sistemas productivos introducidos se van a pique.

Adicionalmente, este proceso llega a provocar el acorralamiento de las poblaciones indígenas y también el término de sus periodos migratorios. En un horizonte de 30-40 años el deterioro de los actuales asentamientos ha llegado a ser tan grande que debería darse un proceso de migración que ya no es posible.

Problemas......los enunciados: un campo deforestado, animales extraños introducidos/, extensos pastizales, monocultivos, poblaciones sedentarias, dependencia monetaria, etc. Hoy, por lo tanto, el acorralamiento de las poblaciones indígenas solo puede culminar en su extinción física y/o cultural o en una modificación tanto de los patrones productivos tradicionales como de los adoptados y, en alguna medida, de las tecnologías de los grupos indígenas, evadiendo, al mismo tiempo, la adopción absoluta de la tecnología colona, profundamente incongruente con el medio.

La caza para alimento ha sido el uso principal de la fauna y afecta ante todo a los grandes primates (Cebus spp., Alouatta spp.), pecaríes (Tayassu pecari, T. tajacu), roedores corpulentos (Agouti paca, Dasyprocta spp.), venados (Mazama spp.), aves silvícolas (Crax spp., Penelope spp., Psophia spp.) y armadillos (Dasypus spp.). El volumen principal de la carne de monte proviene siempre de los grandes mamíferos: pecaríes, el tapir, roedores, venados y grandes primates. Los indígenas tradicionalmente dependen más de la carne de monte que los campesinos y aprovechan una mayor variedad de especies.

La caza ha formado parte de la cotidianidad en las comunidades indígenas shuaras y ha sido a menudo la principal actividad de subsistencia masculina. Todo hombre es cazador y el buen cazador goza de alta estima en su comunidad.

Sin embargo, cualquier estrategia o innovación conducente al uso sostenible de la fauna silvestre amazónica debe tomar muy en cuenta los patrones actuales de aprovechamiento.

Se debe entonces, llegar a obtener una simbiosis que posibilite la preservación cultural de los grupos indígenas, la restitución del medio ecológico (o al menos el cese de la agresión contra él), la seguridad alimentaria de las comunidades y su acceso a ciertos recursos monetarios.

El proceso referido nos va inclinando hacia la adopción de estrategias que combinen la tecnología occidental y las particularidades ecológicas y tecnológicas del área. En la actualidad, no sigue siendo posible la cacería y la pesca como forma de sustento único, pero si es probable llegar a una crianza adecuada de esos animales y a un manejo de la cacería en aquellas comunidades donde aún quedan zonas de bosques. Por ello, el en el Proyecto Sangay, sugerimos un sistema integral que combine la crianza de fauna y el manejo de la cacería silvestre. Esta propuesta se presenta como alternativa posible dentro de los territorios de tres comunidades Shuar de la provincia de Morona Santiago.

En el pasado, han existido intentos parecidos que han logrado éxitos en la estructuración de un paquete tecnológico, pero que han tropezado con dificultades organizativas y con dificultades basadas en los patrones culturales de los grupos indígenas de selva. Sin embargo, creemos que en la coyuntura actual son posibles de superar, basados en una estrategia adecuada y en las enseñanzas de fracasos anteriores:

En primer término, pretendemos optar por una relación directa con comunidades antes que por una relación globalizada con los entes organizativos generales del pueblo Shuar (pero bajo la anuencia de esos entes), pues, facultaría mejorar la efectividad de las acciones/.

En segundo lugar, se intentará el desarrollo de la presente propuesta en comunidades ubicadas en zonas de "mucho contacto" con el mundo mestizo, que han llegado a un nivel de alteración de sus características culturales que les permite consumir los animales que se crían/, o dedicar la producción de esa carne a la obtención de recursos monetarios.

Por otra parte, la presente propuesta contribuye a los objetivos de conservación del Parque Nacional Sangay y de disminución de la presión existente dentro de él por parte de las comunidades ubicadas en su zona de amortiguamiento, a través del manejo de la cacería especialmente en la comunidad de Kunkup. Inicialmente la propuesta se llevará a cabo en tres centros shuar (Santa Marianita, Saar Entsa y Kunkup).

Objetivos

El Objetivo principal de este proyecto es el de promover el manejo sostenido de la fauna en su hábitat y en cautiverio para el autoconsumo de las poblaciones de tres centros shuar y para la generación de ingresos mediante el aprovechamiento racional de carne de monte.

Adicionalmente pretendemos:

Mediante la crianza de animales en cautiverio, obtener carne destinada, en primer lugar, a suplir las necesidades de proteína animal de los nativos, y, a comercializarla en mercados aledaños.

Identificar el estado de conservación del hábitat y de las poblaciones de fauna silvestre con potencial para uso sostenible.

Manejar la fauna silvestre a través de acciones dirigidas a conservar el recurso y usarlo de una manera sostenida.

AVANCE DEL LAS ACTIVIDADES A DICIEMBRE DE 1999.

 

INTRODUCCIÓN

 

Tras la firma de un Convenio entre Fundación Natura y Fundación Tsantza, el segundo semestre de 1999 se empezó a ejecutar actividades enmarcadas dentro del proyecto de Manejo de Fauna Silvestre. Con la implementación de esta propuesta, se desea, en última instancia, contribuir a suavizar la presión que nativos de tres centros shuar ejercen sobre los recursos faunísticos de la zona del Parque Nacional Sangay (y su área de amortiguamiento), aledaña a estos poblados.

El ordenamiento de las actividades de caza y pesca, la disponibilidad de carne de animales nativos criados en cautiverio (orientada a la comercialización) y, la generación de conocimientos sobre el manejo de las especies animales, constituyen los resultados esperados de este proyecto. Veamos como se ha venido concretando la propuesta.

Antes de abordar el proceso operativo "en sí", es necesario puntualizar que, problemas internos en la comunidad de Saar Entsa, provocaron el retiro de personas que se habían comprometido a la implementación del proyecto, circunstancia que obligó al equipo técnico a posponer el trabajo en dicho poblado y, mas bien, centrar la atención en WAPU, comunidad shuar situada cerca al Parque Nacional Sangay. El mapa adjunto ayuda a ubicar las comunidades vinculadas al proyecto.

Por otro lado, si bien la propuesta inicial contemplaba un criadero de guanta y guatusa por comunidad (excepto Kun kup, pues, en este centro se establecería un criadero de capibaras), vislumbrar que la obtención de los animales constituiría un serio problema, permitió al equipo técnico del proyecto y a las comunidades beneficiarias, acordar el manejo de una especie por poblado, asi, Santa Marianita lo haría con guantas y Wapú con guatusas.

Para emprender un proceso donde la sabiduría ancestral de la cultura shuar (en lo concerniente al comportamiento de animales de selva, hábitos de consumo, ciclo reproductivo...) juega un papel fundamental, fue necesario integrar un equipo con personas procedentes de esta etnia; es asi que, cinco miembros son nativos shuar (dos técnicos y tres promotores comunales).

Asi mismo, considerando que componentes importantes del manejo de los animales, constituyen el aspecto alimenticio y sanitario, se incorporó al equipo un Ingeniero Zootecnista.

 

 

Los Avances en la Ejecución del Proyecto por Comunidad.

SANTA MARIANITA (KUNKINTS/)

La construcción de infraestructura... una actividad técnica y socialmente enriquecedora

Es usual que los poblados shuar que se encuentran en la zona de colonización que limita con el Parque Nacional Sangay, no disponga de considerables extensiones de áreas colectivas, Santa Marianita no es la excepción. Esta circunstancia influyó para que un nativo involucrado en el proyecto (promotor comunal), cediera a la comunidad "en comodato" un territorio de su propiedad, ubicado cerca al centro poblado y a tan solo 300 metros de la carretera.

El proyecto preveía la ocupación de un área aproximada de 30.000 m2, de los cuales 25.000m2 estarían destinadas a cultivos agrícolas para alimentación de los animales y, el territorio restante: 5.000 m2, constituiría un terreno cercado con malla, en cuyo interior habitarían los animales. Pero, respecto a este último espacio, cierta literatura consultada, sugería que las guantas, deben manejarse en espacios reducidos, pues, tratar de generar condiciones parecidas a la naturales (por ejemplo, grandes espacios), retardaría su adaptación a la vida en cautiverio.

Considerando estos argumentos, luego de la respectiva delimitación, se optó por cercar -con malla y pambil- un perímetro de 2.400 m2 (60% bosque secundario y 40% de plantación de orito, en proceso de regeneración), por el que atraviesa un pequeño riachuelo; además, junto a este sitio, se han edificado 3 casetas bajo la tipología arquitectónica shuar (construcción ovalada con pared de pambil y techo de paja toquilla), cada una provista de comederos y nidales de madera y, de un bebedero de cemento al que se ha acoplado un sistema de agua. La intención...... entonces...... es manejar las guantas en los dos espacios: semicautiverio y cautiverio.

Paralelo a la construcción de la infraestructura, en el territorio destinado a los cultivos agrícolas, en un área de 3.000 m2, se ha sembrado: yuca,

papachina, camote, plátano, maíz, fréjol y maní, productos de ciclo corto que, a futuro inmediato, se convertirán en la fuente alimenticia de los animales. Desde luego, se tiene previsto la siembra de especies vegetales proveedoras de semillas y frutas, las mismas que constituirán el sostén alimenticio de las guantas, a largo plazo.

Pero...... resaltemos vivencias de esta etapa... experiencias que han dejado lecciones al equipo de trabajo. Inicialmente, se percibía un gran interés de varios miembros de la comunidad (hombres y mujeres adultos, jóvenes, niños), pues, permanecieron prestos para ofrecer su mano de obra en la apertura de trochas (que facilitaría el tránsito de personas y materiales)... no se hizo esperar su contingente para levantar el cerramiento con malla, limpiar (desbrozar) la zona de cultivo y el sitio en que se construirían las casetas.

Sin embargo, en el último trimestre del año, período en que se empezó a construir la infraestructura para el manejo de las guantas en cautiverio (casetas), la participación comunal empezó a decaer. Qué está sucediendo?... Por qué algunas personas ya no asisten a continuar con las obras?, eran las interrogantes que al interior se planteaba el Equipo Técnico. Fue necesario entonces, reunir a la comunidad.

Dos circunstancias habían generado la desmotivación: i) conflictos internos, originados por cierto grupo de nativos que permanecía al margen de los proyectos establecidos en el poblado: módulos agroforestales, avicultura, zoocriadero, ii)sobrecarga de trabajo, ya que a sus habituales tareas se sumó una actividad que demandaba tres días a la semana, ocasionando cansancio físico y descuido de sus chacras... al parecer, el equipo técnico, un tanto presionado por un "cronograma que cumplir", intensificó las labores. Asi mismo, dado el inicio del año escolar, ciertos padres de familia se ausentaron para ocuparse en otras labores que consintieran la obtención de recursos monetarios, indispensables para la compra de útiles escolares.

Al primer problema, se planteó la alternativa de emprender, con el mencionado grupo, un pequeño proyecto de piscicultura, orientado al consumo familiar y al aprovechamiento racional del recurso hídrico del área. En cuanto al "excesivo trabajo", el equipo técnico ha decidido que, a futuro, las actividades se realizarán respetando la "dinámica vivencial" de los nativos... ajustándose al tiempo que disponga la comunidad para las tareas.

¿Cómo conseguimos las guantas?

Bueno...... respecto a la obtención de los animales, a fines de noviembre y luego de establecer contactos con potenciales proveedores de guantas, se logró concretar la negociación de siete animales, procedentes de distintos criaderos

Por cierto, tomando en cuenta la dificultad de conseguir guantas y la insuficiencia de recursos monetarios de quienes no pudieron salir a trabajar para adquirir los útiles escolares, se otorgó a los nativos un estimulo económico por la cacería de seis ejemplares, de los cuales escaparon dos y otros dos murieron. Hasta mediados de diciembre, se contaba, en total, con 9 guantas.

Respecto a la faena de cacería, es interesante resaltar que fue un espacio donde se evidenció poca destreza de este grupo shuar para conseguir animales vivos, hecho que seguramente responde a la costumbre de los nativos de cazar (victimando a los ejemplares) y mas no capturar.

Primeras actividades de manejo de los animales

Finalmente, desde su estancia en el criadero (casetas), se ha procurado otorgarles un manejo apropiado, por un lado, dotándoles de raciones alimenticias a base de guineo, yuca, papachina, granadilla y zapote de monte, etc. y, por otro, realizando prácticas de control sanitario: desinfección de heridas y desparasitación.

Guanta en cautiverio

KUN KUP/.

La solidaridad y creatividad shuar en la construcción de la infraestructura

En Kun kup se viene estableciendo un criadero de capibaras. Para el efecto y tomando en cuenta que la especie animal a manejar, gusta de permanecer en estanques y pastizales, un nativo puso a disposición un terreno de 3 hectáreas, cubierto de pasto, bosque secundario y, caracterizado también por la presencia de riachuelos.

Durante el primer trimestre de ejecución del proyecto (julio-septiembre), con la participación -en cada minga- de un promedio de 13 nativos (hombres jóvenes y adultos, mujeres y niños), se construyeron trochas, se estableció una zona de pastizales con gramalote, guatemala y micay, además, en combinación con las dos primeras especies se sembró maíz; asi mismo, ciertos nativos cedieron un centenar de piezas de Yumpink (a utilizarse en el cerramiento de un área de 3.500 m2), cuyo transporte demandó de un gran esfuerzo dado el peso de la madera y la distancia desde las fincas hasta el sitio escogido para la construcción de la obra.

En el segundo trimestre, aun cuando el mayor inconveniente para continuar con las tareas constituyó la escasa disponibilidad de mano de obra (algunos jóvenes vinculados al proyecto, iniciaron sus actividades escolares), se logró concluir el cerramiento del terreno y la división del mismo en cuatro espacios de 875 m2 (con empleo de pambil y maderamen maduro), adicionalmente, se construyeron 4 piscinas, pues, estos espacios representan uno de los hábitat preferidos por el capibara.

Cabe destacar que con apoyo desinteresado de 8 nativos de la vecina comunidad de Yama Nunka, fue posible trasladar desde la Octava Cooperativa hasta Kun kup, 12 rollos de alambre, cada uno de un peso aproximado de 150 libras. Esta tarea al igual que todas las labores para edificar "la casa" de los capibara, demandó de un gran esfuerzo ... muchas veces desapercibido por los propios nativos, dado su empeño y voluntad.

Desde luego, tampoco estuvieron ausentes los problemas; por ejemplo, en el mes de diciembre, las intensas y permanentes precipitaciones fluviales en la zona, incrementaron el caudal de la corriente de agua que atraviesa el zoocriadero, provocando la destrucción de dos piscinas... afloró entonces la creatividad de los nativos para, mediante canales elaborados a base de pambil, adecuar desfogues, asegurando un normal fluido del líquido y la dotación de agua fresca para los animales.

La captura y manejo de los capibara

Una vez concluida la infraestructura, el siguiente paso fue capturar y trasladar tres capibaras que desde hace cuatro años han formado parte de los "activos" de la comunidad (ejemplares otorgados por el proyecto Fátima). Debido a la inexistencia de bibliografía sobre métodos de captura de esta especie, el técnico responsable del proyecto (Bartolomé Mashiat), junto a la comunidad, diseñaron una estrategia para el efecto... nuevamente pusieron de manifiesto su iniciativa y destreza.

Por otro lado, como parte del manejo sanitario, se llevó a efecto una práctica de determinación de sexo y peso, lo cual permitió conocer que dos ejemplares eran hembras y pesaban 55 y 66 libras, respectivamente; el restante fue un macho que pesó 60 libras.

Actualmente, las tres capibaras se encuentran en el corral 2, mientras que un ejemplar adquirido en el poblado de Llushín, ocupa el corral 1. Asi mismo, es preciso señalar que se están realizando las gestiones para la compra de los 12 capibaras restantes.

WAPU/.

¿Por qué se decidió trabajar en Wapú?

El Centro Shuar Wapú, está ubicado a escasos 25 minutos de la ciudad de Macas, en dirección norte. Está conformado por alrededor de 70 familias, con un promedio de 6 miembros por unidad familiar.

Desde el sitio en que se levanta el centro shuar, se puede divisar, junto al río Upano, una extensa y hermosa playa, atractivo paraje que ha motivado a sus habitantes a planificar la construcción de un "mirador turístico", obra que al parecer se concretará en los próximos meses, con apoyo del Municipio de Macas y de Fundamyt, organismo no gubernamental que también ha incentivado, entre las mujeres, la elaboración de artesanías shuar.

Asi mismo, dada la buena organización comunal y la capacidad de gestión de los líderes, han conseguido la dotación de servicios básicos, donde resalta la disponibilidad de agua potable, servicio al que fue posible acceder tras el apoyo financiero del Fondo de Contravalor Ecuatoriano Suizo – FOES y, que actualmente está administrado por una "Junta de agua".

Por otro lado, al constituirse en una comunidad aledaña al Parque Nacional Sangay, sus habitantes - antes mas que ahora- han incursionado en zonas del Area Protegida, sobre todo, con la finalidad de cazar animales silvestres (guantas, guatusas, armadillos, monos, loros, sahinos...) que permita satisfacer necesidades alimenticias.

Son estos algunos de los antecedentes que motivaron a Fundación Natura-Fundación Tsantsa, a socializar e implementar la propuesta de manejo de fauna en Wapú. Veamos los avances del proceso.

La disponibilidad de tiempo de la comunidad

Considerando los inconvenientes surgidos en Santa Marianita, se aplicó una encuesta para conocer la disponibilidad de tiempo de quienes ayudarían en la construcción de infraestructura. Las estadísticas mostraron que la mayoría de personas disponían de dos días a la semana. Se acordó entonces que las actividades se ejecutarían durante martes y miércoles.

El terreno destinado al zoocriadero

Un territorio de aproximadamente 3 hectáreas, ubicado al extremo occidental del poblado, fue puesto a disposición para la construcción de las casetas y el establecimiento de áreas de cultivo. Cabe mencionar que se suscribió un convenio mediante el cual la comunidad otorgará, al término de cinco años, los derechos de propiedad del espacio a la escuela de la comunidad: Medardo Angel Silva, para incentivar en los niños el manejo de una especie animal silvestre.

La construcción de las casetas y la llegada de los primeros ejemplares

Un promedio de 20 personas por minga, empezaron por efectuar el desbroce de un predio de 2.500 m2, lugar que posteriormente fue nivelando para proceder a la excavación de espacios en que se colocarían los pilares de una primera caseta. El entusiasmo de los nativos y la disponibilidad inmediata de materiales, permitió construir, en 8 días de trabajo (2 por semana), no solamente la caseta sino un bebedero de hormigón armado y, además, elaborar a base de madera, un comedero y 2 cajones-dormitorios. A fines de noviembre, estaba lista una "posada" para albergar a los primeros animales.

Inmediatamente después de concluir la caseta con las respectivas adecuaciones, se realizó la entrega de únicamente 10 de las 13 guatusas adquiridas en primera instancia, pues, tres de estas murieron debido al stress (tensión) provocado por un traslado inadecuado/; sin embargo, este error involuntario, permitió que durante el transporte de cinco guatusas compradas posteriormente (diciembre), no se existiera novedad alguna... se estaba capitalizando experiencias.

Si bien la entrega de las diez guatusas alegró a la comunidad, no es menos cierto que la falta de puntualidad en el pago por una parte de los materiales utilizados en la construcción de la caseta, disgustó a un grupo de nativos, quienes optaron por retirarse. Para construir otras dos casetas, el mayor inconveniente fue la obtención de materiales (pambil, paja toquilla, winchip, guadúa), debido a su escasa disponibilidad en sitios cercanos, siendo necesario trasladar los mismos desde fincas ubicadas a 15 kilómetros del poblado.

Experiencias en el manejo de las guatusas

No obstante de mantener una permanente vigilancia de los animales, el equipo técnico se llevó la ingrata sorpresa de encontrar una guatusa muerta, a causa de múltiples mordeduras ocasionadas por el resto de animales. De igual manera, en presencia del equipo técnico (que se encontraba realizando una práctica de manejo sanitario al interior de la caseta), un ejemplar - apelando a la agilidad para dar "grandes saltos"- burló el cerco y escapó. Estos hechos dan cuenta, por un lado, de la agresividad de la especie y, por otro, de la tensión que pueden provocar las personas, cuando aun no se han familiarizado con los animales.

Las guatusas han sido alimentadas con productos de chacra (plátano, yuca, camote, orito...) y silvestres (granadilla, zapote, chonta...) otorgados por los nativos a cambio de cierta cantidad de "alimento balanceado" para aves, proporcionado por Fundación Natura, estrategia inicial adopatada, ya que aun no se dispone de los productos que han sido sembrados para el mantenimiento de los animales, a corto y largo plazo.